Sistema de salud es clave para prevenir y detectar violencia, abusos y trata sexuales en Santa Rosa, Perú

El centro poblado Santa Rosa es parte de la zona de minería ilegal más peligrosa del Perú. La violencia sexual y la trata de personas son dos de las consecuencias más graves en un lugar donde prima la ausencia del Estado y la falta de oportunidades. Jhon Valerio es un médico obstetra que marca la diferencia en el lugar y que pone su profesión al servicio de las niñas, adolescentes y mujeres del lugar.

   CIFRAS PRINCIPALES

  • PROMSEX logró trabajar con 41 funcionarios públicos del sector salud, así como también con 91 operadores de justicia, 43 docentes de escuelas y 94 madres/padres.
  • La Red de Prevención de Santa Rosa se conformó con más de 10 instituciones estatales de la localidad.
  • Llegaron a 2.868 niños, niñas y adolescentes.
  • Sus campañas llegaron a 526.282 personas a nivel local, regional y nacional.
  • Facilitaron el acceso a los servicios de salud a más de 200 mujeres de La Pampa.

 

Esta práctica es exitosa porque...

Alcanza todos los niveles del marco ecológico, y se extiende a individuos, familias, comunidades y autoridades regionales y estatales, y abarcando diversas áreas de trabajo, incluyendo salud, transporte, derecho y educación. Este enfoque integral asegura un mayor alcance y responde a los múltiples contribuyentes a la explotación sexual y laboral. Utiliza la salud como plataforma para llegar a los más vulnerables, humanizando las historias de esas personas y defendiendo sus derechos humanos.

Crecer Seguras es un ejemplo de cómo la colaboración local multisectorial tanto a nivel político, de servicios e individual puede ayudar mejor a una población que a menudo es invisible para muchos.

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MADRE DE DIOS, PERÚ – Jhon Valerio es médico obstetra desde hace más de 15 años. Después de haber trabajado en su natal Huánuco y en varias de las provincias más alejadas del país, decidió quedarse en el establecimiento de salud pública de Santa Rosa, en el kilómetro 143 de la famosa carretera Interoceánica, en la región amazónica de Madre de Dios. Jhon recuerda que al tomar la decisión era consciente de los retos que implicaba ejercer su profesión en esa zona, pero su vocación de servicio se impuso y hoy es parte de la Red de Prevención de Santa Rosa, un programa para detectar y prevenir casos de trata de personas y violencia sexual. Hoy confirma no haberse equivocado cuando resolvió permanecer allí. “Me motiva estar en Santa Rosa, ver a las personas, darles apoyo al diagnosticarlas, trasladarlas o salvarles la vida”, asegura.

Santa Rosa es un centro poblado pequeño, de apenas tres cuadras de extensión junto a la carretera. Tiene una rotonda, una escuela y calles de barro en las que se cruzan casas, bodegas y muchos bares. Y aunque puede parecer una localidad tranquila, su cercanía a la zona de La Pampa, considerada el epicentro de la minería ilegal en el país, hace que la población, especialmente los niños, niñas, adolescentes y mujeres, estén expuestos a situaciones de abuso y violencia graves.

Por esto el trabajo del médico cobra especial importancia. Su tarea no se limita a realizar los controles a las mujeres gestantes o el seguimiento a las pacientes con Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), sino a estar atento a las señales que pueden ayudarlo a identificar a víctimas o posibles víctimas de violencia o trata sexual. “Siempre se nota al momento de la expresión. La forma como te miran, como te hablan, con miedo… O cuando entran a consulta con otra persona que no te deja casi indagar. Entonces al ver eso te das cuenta de que esa persona sí está siendo tratada y se busca la forma de poder conversar con ella personalmente”, explica. Si ella decide realizar una denuncia en el momento, también se contactan con la comisaría, que se ubica a solo 100 metros.

Además, los abusos intrafamiliares no dejan de aparecer y es una de las partes más duras de su trabajo. “Los casos que más me costó enfrentar han sido los de violación en menores de edad. A veces son los mismos hermanos que violan a las niñas. O los tíos. Son los familiares más cercanos”, reconoce.

Un vínculo vital

Conscientes de que el equipo médico de Santa Rosa cumple un rol clave para luchar contra la problemática de la zona, el Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (PROMSEX) decidió utilizar el sistema de salud para llegar a las mujeres y aumentar el acceso a los servicios de salud por parte de las víctimas. Para esto crearon la Red de Prevención de Santa Rosa, un programa de sensibilización para el personal de salud, con el fin de que los obstetras y técnicos puedan detectar casos, pero también prevenirlos y, sobre todo, atender a las víctimas desde un lugar que les “devuelva” la humanidad y no como una cifra más.

“Lo que se hace con esta red de protección es generar conciencia. Primero, de que la violencia se puede evitar. Segundo, que ellos (el personal de salud) sí pueden tener mecanismos de protección y, tercero, que ellos sí pueden demandar de una manera mucho más organizada que el Estado actúe. Entonces se trata de un círculo virtuoso para evitar que esto se siga dando”, explica Susana Chávez, directora de PROMSEX.

El programa Crecer Seguras, que PROMSEX desarrolla desde 2012, también logra acortar la brecha de desigualdad que aparece una y otra vez en las poblaciones más vulnerables, como los niños, niñas, adolescentes y mujeres víctimas de trata y violencia sexual.

El equipo de PROMSEX ha realizado talleres para fortalecer las capacidades del personal médico, los protocolos de atención y el sistema de comunicación con la comisaría del lugar. Además, crearon una casa comunitaria que funciona como un lugar seguro donde niños, niñas, adolescentes y mujeres puedan reunirse, alejarse de los espacios de violencia, de los bares, y desarrollar un mejor vínculo. Se realizaron campañas, pasacalles, reuniones comunitarias y servicios de orientación y consejería.

Vulnerables

Según el informe “Espacios de Frontera y Excepción”, realizado por PROMSEX en el año 2017 en La Pampa, toda la región Madre de Dios es un territorio de alta vulnerabilidad y riesgo para la salud sexual y reproductiva de las personas por el contexto de precariedad producido por la extracción no formal del oro, las condiciones de inseguridad asociadas a la explotación sexual y la debilidad de las políticas sanitarias del Estado.

Por ejemplo, a poco más de 30 kilómetros del centro poblado Santa Rosa la situación del embarazo adolescente es sumamente crítica. “El 37% de las mujeres atendidas en las campañas tuvieron a sus hijos durante la adolescencia (19 años o menos), y un poco más del 6% se embarazaron de 15 años o menos”, señala el estudio.

Durante la implementación del programa Red de Prevención de Santa Rosa, PROMSEX logró trabajar con 41 funcionarios públicos del sector salud, así como también con 91 operadores de justicia, 43 docentes de escuelas y 94 madres y padres. Esta red se conformó con más de diez instituciones estatales de la localidad y pudieron brindar información a casi 2.900 niños, niñas y adolescentes. Sus campañas llegaron a 526.300 personas a nivel local, regional y nacional y facilitaron el acceso a los servicios de salud a más de 200 mujeres de La Pampa.

Jhon reconoce que si bien aún falta mucho por hacer, el camino hacia el objetivo de revertir esta situación está sembrado. “Me genera esperanza que con el trabajo que se va realizando, día tras día o meses tras meses, estos casos de violencia, de trata, vayan disminuyendo. Sobre todo los casos de violación”, asegura. Es fácil ver en sus ojos el compromiso de un médico que, incluso después de tanto tiempo, no deja de estremecerse con cada caso y sigue apostando por ayudar a todas las niñas, adolescentes y mujeres del kilómetro 143.

Y este médico tiene sus estrategias para lograr la cercanía con aquellas que lo necesitan. Entre bromas y preguntas sobre la familia, Jhon busca hasta encontrar la frase que indefectiblemente llega antes de identificar un caso de abuso o violencia sobre el que luego se actuará: “No vayas a decir nada”.