Geormayorny padece un problema neurológico que derivó en una parálisis maxilofacial. “Tuve que esforzarme por irla llevando. Le compre unos lentes y se le rompieron. No he podido hacerle más tomografía por falta de recursos”, cuenta su madre. 

ALFONSO F. RECA

SAN JOSÉ DE LOS LLANOS (República Dominicana).- Yakira Álvarez es estudiante de Enfermería, pero hoy no irá a clase. Tampoco fue ayer y, desgraciadamente, tampoco irá mañana. Tampoco irá a trabajar. Ni saldrá con sus amigas a dar un paseo. Todo aquello que puede parecerse a una vida ‘normal’ para ella quedó relegado a un segundo plano hace tres años, cuando se convirtió en madre por primera vez.

Geormayorny, su pequeña de tres años, consume todo su tiempo. Y no es por exceso de celo ni por un amor de madre mal entendido. No puede separarse se ella porque nació con un problema neurológico que hace que cualquier golpe que sufra en la cabeza pueda ser fatal de necesidad. “No puedo trabajar. He tenido que parar los estudios. Tengo que estar muy pendiente de ella”, dice mientras la sostiene en brazos en el salón de su casa.

Yakira vive en una humilde casa de Los Llanos, en San Pedro de Macorís, un lugar donde la vida “es difícil y complicada”. Comparte este hogar con su madre y con su hija, pero también con sus siete hermanos. “Mi mamá nos mantiene a todos con un solo sueldo”, explica y, acto seguido, se le hace un nudo en la garganta: “No tengo la ayuda de su papá”.

Cuando se quedó embarazada a los 24 años su pareja se desentendió, pero ella no dudó en seguir adelante haciendo realidad su máxima en la vida: “Querer es poder”. Todo iba bien hasta las 36 semanas de embarazo, cuando descubrió que la placenta le había secado el líquido amniótico. Geormayorny nació por cesárea.

Al poco tiempo de nacer, pensando que la pequeña tenía un problema de visión, la llevó al doctor. Le hicieron una tomografía. Geormayorny padece un problema neurológico que derivó en una parálisis maxilofacial. “El doctor me dijo que con terapia y llevando a la niña al pie de la letra todo iba a ir bien”, recuerda Yakira sin poder evitar las lágrimas. “Tuve que esforzarme por irla llevando. Le compre unos lentes y se le rompieron. No he podido hacerle más tomografía por falta de recursos”. Tampoco ha podido comprarle unos lentes nuevos.

La odisea del acceso a la salud

Las pruebas y la terapia que necesita Geormayorny requieren de un esfuerzo titánico para toda su familia ya que es imposible acceder a ellas en Los Llanos. Madre e hija necesitan desplazarse hasta un hospital infantil en la capital, Santo Domingo. No son más de 100 kilómetros, pero sus precarias condiciones económicas y la falta de comunicaciones transforman el viaje en toda una odisea: “Es una situación muy incómoda. Tengo que tomar dos autobuses, uno para llegar hasta la capital y otro para llegar al Hospital Robert Reid. Es un esfuerzo muy grande. Tengo que levantarme a las cuatro de la mañana o, si no, tengo que quedarme allí en la capital”.

A pesar de todas las dificultades, Yakira no duda y tiene muy claro que “no cambiaría nada” de su vida. “Esto ha sido una experiencia para mí. Estar embarazada y tener un padre que no es responsable me lleva a pensar que tengo que luchar por mi hija”, asegura con optimismo. “Yo voy a salir con la niña adelante”, insiste, antes de relatar la vida que sueña para la pequeña Geormayorny: “Espero darle una buena educación, que ella sea una mujer de bien en el mañana”.

Una esperanza en la que ella misma también está incluida, pues Yakira espera poder iniciar la terapia de su hija pronto para que cuando crezca un poco ella pueda retomar sus estudios y labrarse una carrera profesional que les permita mejorar la situación económica familiar. También quiere que Geormayorny pueda estrenar unos lentes cuanto antes. Es una luchadora: “Veo el futuro con mucho esfuerzo, pero a pesar del problema de la niña espero poder continuar estudiando Enfermería porque me gustaría ayudar a otras personas. Es lo que me gustó desde pequeña”.

La inequidad en salud

Las consecuencias de las inequidades en salud no son una cuestión aislada, sino múltiples y de por vida para las mujeres y los niños. A pesar de que muchos países de América Latina y el Caribe han procurado ampliar los servicios de salud para las poblaciones pobres y vulnerables, como la de Los Llanos donde viven Yakira y Geormayorny, las desigualdades siguen siendo generalizadas en la región, especialmente para las mujeres, los bebés y los niños, tal y como revela el Informe sobre Equidad en Salud 2016 publicado por el movimiento Una Promesa Renovada para las Américas con la participación de UNICEF.

Estas desigualdades no solo son injustas, también son prevenibles y constituyen una violación al derecho a la salud y al completo desarrollo de madres, niños, niñas y adolescentes. Erradicar todo tipo de inequidades en la salud es posible y forma parte de los objetivos de Objetivos de Desarrollo Sostenible firmados por los diferentes Estados de la región . A partir de este año, los ODS empezarán a orientar las políticas y las medidas que se adopten internacionalmente. Entre estos objetivos se incluye explícitamente la reducción de las desigualdades sociales (ODS #10) y el acceso a la salud integral (ODS #3).

Para lograrlo es necesario desarrollar voluntad política y desarrollar estrategias multisectoriales. Además, hay pasos específicos que las autoridades pueden priorizar y que quizá hubieran evitado los problemas que arrastra Geormayorny desde su nacimiento, tales como expandir el acceso equitativo a los servicios de salud reproductiva, facilitar y fortalecer los servicios de salud de calidad disponible para todas las mujeres durante el embarazo, el parto y el postparto, fortalecer la integración de los servicios postnatales y neonatales (primer mes de vida) de calidad como parte de la atención de salud materna, o crear ambientes más saludables que promuevan la salud y el bienestar de los niños y las niñas en poblaciones con menos ventajas.

No es una simple cuestión de comprar unos lentes nuevos, es una cuestión de defender los derechos de todos y cada uno de los niños y niñas y de la región.